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El
31 de julio, un regatista de 83 años sufrió un ataque cardiaco a bordo de su
yate en el varadero de Billings Diesel & Marine en Stonington, EE.UU. Su corazón
dejó de latir y, a todos los efectos, estaba muerto, comenta Juliee Reed. Sólo
pudo ser tratado con un desfibrilador, un dispositivo que aplica un electrochoque a un corazón
que ha dejado de latir.
Fuente: The
Ellsworth American
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